El Ministeria de Igualdad

Todavía hay gente, desconsiderada, retrógrada, facha y cavernaria, que se atreve a decir que el Ministeria de Igualdad, dirigido magistralmente por la “Bella de Cádiz”, solo vale para dar titulares, poner una cara bonita en el Gobierno y soliviantar, incomprensiblemente, con frases indiscutiblemente para la historia, como la de que los fetos son seres vivos, pero no seres humanos.

Nuestro augusto presidente sabía lo que se hacía -¿no lo sabe siempre?- cuando creó este Ministeria de la nada y puso al frente a una joven de apenas 30 años, con quizá no demasiada experiencia, eso es cierto, pero con unas ganas tremendas de elevar el concepto de Igualdad de la Mujer a niveles desconocidos por el hombre. Porque, seamos serios, en este país veníamos necesitando eso de la discriminación positiva a palazos.

Para los que aún no estéis familiarizados con el concepto, explicaré que es una idea de la socialdemocracia consistente en igualar los desequilibrios sociales mediante la inclusión de nuevos desequilibrios de signo contrario.

Fantástico, oye. No sé cómo no lo hemos pensado antes.

Si en Estados Unidos no fueran tan gilipollas, prepotentes e imperialistas, podrían aplicarlo en los estados sureños. Los negros de aquellos parajes esclavizarían a los blancos de Carolina, Texas, Alabama o Kentucky.

Si alguno se siente tentado a argumentar que los negros sureños de ahora no han padecido esclavitud, o que los blancos sureños de la actualidad no mantienen esclavos, le diré que lo importante es que los negros de ahora disfruten de prerrogativas por los abusos cometidos contra los negros de antaño. Así es como se igualan las desigualdades. Así, al menos, lo entiende el Ministeria de Igualdad y el Gobierno. Y no se me ocurre una forma mejor.

Ahora, los bocazas de siempre, se dedican a atacar a nuestro intrépido adalid presidencial demandándole que, dada la situación económica en la que nos hemos metido, -eso sí, por culpa de la crisis financiera internacional, por las multinacionales yanquis, por los desmanes de la oposición o por purita mala suerte- agarre las tijeras y comience a hacer recortes. Por ejemplo, suprimiendo Ministerios. Y proponen primero el de Igualdad para la quema.

¡Ala, a lo fácil! ¿Es que no se dan cuenta de la utilidad social tan fun-da-men-tal que proporciona a nuestro país este Ministeria? ¿Es que no ven la labor inigualable que hace la ministra Aido?

Pues para muestra, un botón. Ayer mismo apareció una Resolución del Ito. de la Mujer, dependiente del Ministerio de Igualdad, en el BOE, por la que se publican subvenciones concedidas destinadas a la realización de investigaciones relacionadas con estudios feministas, de las mujeres y del género, para el año 2009, con un montante total de 845 803 eurillos de nada.

http://www.boe.es/boe/dias/2010/02/16/pdfs/BOE-A-2010-2562.pdf

Está muy clarito que nuestra ministra del ramo de igualdad ha ido, no sabemos muy bien a dónde, pero ha vuelto con la cabeza en su sitio.

Así es, amigos, un día antes de la aparición sideral parlamentaria –aún sin Obama, ese falso traidor- en el Congreso, en donde nuestro líder, una vez más -¿y van ya?- ha puesto en cintura a Rajoy con argumentos como el de que levantar esto es responsabilidad de todos, o el de que no piensa dar marcha atrás en su gasto social ni en las subidas de impuestos, o el de que va perseguir más finamente a los tramposos fiscales, que en este país de taimados son muchos, y, sobre todo, el de que vamos a empezar a crear empleo a finales de 2010, aparece esta Resolución para apoyar las tesis de nuestro bienamado líder.

Aunque os adjunto el documento, que tiene mucha enjundia, me permito subrayaros dos investigaciones sobre estudios feministas subvencionados con el dinero de todo el mundo, que, por su interés, se iban haciendo necesarios.

La entrada 50, que concede a Aurelia Martín Casares, de la Universidad de Granada, 22.767 euros para que investigue sobre las “Reparaciones europeas contemporáneas y memoria de la esclavitud: esclavas negro-africanas y españolas abolicionistas. (Siglos XVI al XIX)”.

Y la entrada 116, por la que se concede a Nieves Martín Alguacil, de la Complutense, un total de 26.597 euros para que durante tres añitos se dedique a investigar y elaborar un mapa de inervación y excitación sexual en clítoris y labios menores; con aplicación, eso sí, en genitoplastia.

Convendréis conmigo en que ambas investigaciones irradian el tufillo de lo imprescindible y fundamental para el desarrollo de nuestra civilización.

El conocimiento sobre las esclavas negro-africanas resulta clave para que las reparaciones europeas tenga algún sentido. ¿Cómo vamos, los europeos, a reparar nada si no buceamos en la memoria de la esclavitud, buscando esclavas negro-africanas y a españolas abolicionistas? ¿Acaso sabría alguno de los que me leéis citarme el nombre de una sola española abolicionista de los siglos que van del XVI al XIX? Pues alguna debe de haber, mira tú.

Y en cuanto a la segunda investigación, ¿qué se puede decir? El hecho de saber que van a elaborar un mapa de la innervación y excitación sexual en clítoris y labios menores a mí, por lo menos, me deja mucho más tranquilo. Ya veo a propios y a extraños con el mapita a buen recaudo en el cajón de la mesilla. Por lo que pueda pasar. Llevamos demasiado tiempo haciendo ciertas cosas sin ningún tipo de orientación ni guía, y así nos va. Es más, creo que voy a proponer que, una vez que hagan el mapa, lo cuelguen en todas las estaciones del metro de Madrid, para su difusión. Ya estoy viéndolo, a un lado el plano del metro, y al otro, el mapa de las inervaciones en clítoris y labios menores. Además, del mapa al GPS no hay más que un paso. Con el tiempo, si dejan hacer a nuestra Bibiana, muchas mujeres, en el momento de refocilarse, nos sorprenderan sacando un navegador GPS con Tomtom incluido. Ya puedo escuchar a la sugerente voz decirnos: "en el siguiente pliegue, gire a la derecha".

De verdad que no me explico cómo hemos llegado hasta aquí sin ese mapa. Y pensar que exista gente pretendiendo que supriman ese Ministeria…

Pintura americana

Supe de ellos hace ya cinco años, cuando visité el Thyssen por primera vez. Y, quitando a algunos clásicos y a mis queridísimos Hopper, Canaletto o Esttes, fueron los que más me impresionaron. No sólo por la fuerza y magnificencia de sus pinturas, sino por sus temas; por el delicado -unas veces- y otras veces deslumbrante uso de la luz, por el realismo atroz que casi nos impide ver los trazos, por el melancólico uso de los colores, acorde con la temática... muchos motivos que tocan el alma. Mi visita reciente al citado museo me ha permitido revivir esas sensaciones y me ha impulsado a compartir con vosotros otras joyas de estos maestros desconocidos generalmente.

No os puedo poner aquí todo lo que me gustaría, pero he seleccionado tres pinturas de tres autores románticos estadounidenses (al menos de adopción). Espero que os gusten tanto como a mí.

Thomas Cole. Expulsión:














Edwing Church.













William Harnett. Debo decir aquí que nunca me atrajeron las naturalezas muertas hasta que contemplé un cuadro de este hombre titulado: "Objetos apra un rato de ocio". Aquí, no obstante, os dejo otra pintura:

La Vida Eterna



Que el hombre siempre ha ansiado la vida eterna es algo sobradamente conocido. Hoy en día, según he leído, ese sueño imposible está sorprendentemente mucho más cerca. Algunos opondréis que desde que el hombre es hombre tiene acceso a dicha vida eterna. Eso, al menos, nos lleva diciendo la religión desde hace más de dos mil años. Sin embargo, debemos admitir que el Hombre Moderno es descreído por naturaleza y, aunque le quede algo de poso creyente, las promesas de vida eterna religiosas no acaban de convencerle. Las ve con cierto halo de inseguridad, como algo que pudiera ser ficticio, cuando no un simple camelo. Además, está el hecho de tener que pasar por el momento inevitable, y aún así nada asumido por la civilización desarrollada, de exhalar el último aliento. Como decía Woody Allen, y cito de memoria: Yo no soy especialmente valiente, más que mirar a la muerte cara a cara, prefiero hacer bromas a sus espaldas. El Hombre Moderno necesita algo más tangible, más seguro. Y, como casi siempre, la ciencia está ahí, dispuesta a seguir maleducándolo.

No soy contrario, ni mucho menos, a los avances médicos. Sin embargo, creo firmemente que dichos avances no se deberían producir de cualquier manera. Tampoco creo que debamos traspasar ciertas fronteras, en caso de que realmente pudiéramos, sin estudiar antes muy detenidamente la cuestión, y no desde cualquier punto de vista, sino desde un punto de vista moral, ético y científico. Jamás político, económico o de ventaja personal.

Según parece algunos científicos afirman que la persona que va a vivir 150 años ya ha nacido. Y también afirman que la posibilidad de engañar a la Muerte y alargarnos la vida de forma indefinida empieza a abandonar el campo de la ciencia ficción para convertirse en una realidad científica al alcance de la mano.

¿Quién no quiere vivir para siempre? Lo fácil es decir: yo desde luego sí que quiero. Sin embargo la cuestión no es baladí, creo que merece la pena meditar detenidamente sobre ella porque podríamos encontrar ciertas objeciones a dicha tecnología. La primera de las cuales sería ver si dicho alargamiento vital vendría acompañado por un parón, o al menos retardo, en el proceso senil. Los científicos afirman que desde luego para eso trabajan. Nadie querrá vivir para siempre soportando millones de achaques y dolencias. Como cualquier máquina cuyo uso se alargue en el tiempo, necesitaríamos recambios. Para obtenerlos se plantea usar bancos de células madres propias recogidas de nuestro feto o del cordón umbilical para rehacernos un nuevo hígado, corazón, riñón o cerebro. O peor aún, podrían clonarnos para tomar del clon lo que necesitáramos y desechar todo lo demás.

Lo que está claro es que está tecnología costaría un ojo de la cara. Esto lleva a preguntarme: ¿quién va a vivir para siempre? ¿Seremos todos? ¿Serán solo los que tengan dinero suficiente? ¿Los de un país más desarrollado? ¿Los poderosos? Tal y como conozco al Hombre Moderno, esta biotecnología, si se logra, no se aplicará sobre todo el mundo, al menos no de primeras, sino sobre unos pocos. Y esos pocos se volverán seres muy poderosos, pues su poder no se ejercerá en una o dos generaciones, sino que se alargaría a muchas más generaciones, sobre las que podrían actuar con una ventaja y preponderancia no conocidas hasta ahora en la Historia del gobierno del hombre sobre el hombre.

Imaginemos que es posible y barato otorgar la vida eterna a diestro y siniestro. Este supuesto me platea varias incógnitas. ¿Es realmente bueno no envejecer? ¿Es la vejez, como afirman algunos, otra enfermedad más? Yo nunca lo he creído. Por mis conocimientos en biología, parece que esto está montado para que la peña evolucione. A más generaciones más probabilidad de mutar y, por lo tanto, más posibilidad de desarrollar nuevas aptitudes. Por eso los virus son tan peligrosos. Y por eso las bacterias se hacen resistentes a los antibióticos. Se adaptan. Sin embargo el ser humano ha cambiado las reglas de la selección natural. No es que la hayamos detenido, ni mucho menos, pero si para otros seres vivos lo importante es adaptarse al medio que le rodea, al hombre le da igual, dentro de unos límites, si hace mucho frío o mucho calor, o si hay ríos cerca, o si pasa por su territorio alguna manada de herbívoros no demasiado ágiles que puedan ser abatidos. Si diéramos ese paso, globalmente, y nos otorgáramos la vida eterna, la selección se detendría en nosotros. No habiendo nuevas generaciones, el cambio no podría tener lugar. Sin embargo, es posible que esos científicos estén pensando que el modelo de selección natural es manifiestamente mejorable. Quiero decir que ¿por qué depender de mutaciones aleatorias cuando podemos preseleccionar y dirigir nuestros genes? Podríamos crear seres de forma artificial, controlando sus genes, no solo para que no padezcan tal o cual dolencia, sino también para que fueran más fuertes, más ágiles, más resistentes o más inteligentes. En tres palabras, mejorar la especie. Cierto es que no podremos pedir el consentimiento de esos futuros superhombres, pero, vistas las ventajas ¿quién lo necesita? Inevitablemente, pues la ciencia casi siempre avanza con el binomio prueba-error, repetida hasta que se transforma en prueba-éxito, habría errores, pero, oye, estamos hablando de superfuerza. Si alguien tiene que pasarlo canuta, que lo pase, total, a lo sumo será un embrión y, ya se sabe, nada indica que un embrión "sea un ser humano", (Aído dixit) por muy vivo que pudiera estar.

Otro inconveniente que, dados nuestros antecedentes, podría producirse a la hora de convertir a unos pocos en los que muevan los hilos de nuestra selección natural, sería la tentación de crear hombres robots con cualidades inimaginables pero que no piensen ni sean capaces de tomar decisiones autónomas, sólo obedezcan. Sé que parece ciencia ficción, pero todo este artículo se mueve en ese campo, sin embargo lo que dicen estos científicos me lleva a cuestionarme: ¿durante cuanto tiempo lo parecerá si seguimos progresando por ahí?

Por último está el hecho de que si todos vivimos eternamente, debería controlarse muy mucho quién se reproduce y cuántas veces lo hace. La política china de sólo-un-hijo-en-la-familia y al resto matarile sería como agua de rosas con lo que se establecería para que esto no se fuera al garete entre los que nacen y los que no se mueren.

No, no creo que debamos alargarnos la vida indefinidamente. No creo que debamos detener la selección natural. No estoy en contra del progreso científico, pero pienso que no debe lograrse a cualquier precio ni se debe progresar de cualquier manera. Todo logro para el Hombre en cuya consecución se haya ido contra el Hombre nos deshumaniza y nos aleja de nuestra verdadera naturaleza.

Creo que lo más justo no es preguntar si queremos la vida eterna, lo que debemos preguntarnos es si merecemos la vida eterna.

¿ES NECESARIO QUE SE CUMPLAN PENAS DE CÁRCEL?

La pena de cárcel no tiene un objetivo único. Tiene muchos. Por ejemplo, la condena ante un delito tiene un primer y primordial propósito: proteger a la sociedad de un miembro que ha demostrado ser peligroso mediante su reclusión.


Tiene también la finalidad de castigar a ese miembro peligroso por la falta cometida, con esto se busca un doble efecto a su vez: 1. el enseñar a los demás delincuentes –o personas que se planteen cometer este delito sin ser delincuentes- que lo ilegal se paga, con el objetivo de disuadirlos. Y 2. enseñar al delincuente sentenciado eso mismo: que el delito se paga a ver si por éstas aprendiera. Es muy importante dar cumplimiento a este requisito para evitar el llamado efecto llamada como podéis ver en este enlace titulado: “Las bandas rumanas eligen España porque les parece un “paraíso para delinquir”. (http://blogs.periodistadigital.com/emigrantes.php/2009/06/15/rumania-bandas-criminales-mafia-espana-8889). Hay múltiples enlaces similares en Google.


Por supuesto, la pena de cárcel tiene la necesidad de resarcir en lo posible a las víctimas. Digo víctimas porque aunque el delito se cometa sobre una sola persona –por ejemplo una violación- las consecuencias del mismo se padecen por todo el núcleo que rodea a la víctima. Y a ese núcleo suele ayudarle saber que la persona responsable del mal que les aflige está entre rejas. Además las penas suelen tener un componente material –económico- englobado dentro de este concepto.


Por último la pena de cárcel, -o mejor dicho a través de la condena- buscará reeducar al delincuente para que se reintegre en la sociedad.


A mi juicio, el sistema penitenciario español deja mucho que desear para satisfacer algunos de estos objetivos. Parece, al menos visto desde la perspectiva de un ciudadano de a pie no demasiado entendido en cuestiones legales, que se prefiere dar preponderancia a la reintegración del delincuente sobre todos los demás factores. Y hacen bien, porque si vas a soltar por buen comportamiento a narcotraficantes, asesinos, violadores, terroristas… cinco, diez o mil años antes de lo que dice su condena más nos vale que se hayan reintegrado y renuncien realmente a su vida delictiva.


Y sin embargo estas reintegraciones no se consiguen con tanta frecuencia como algunos quisieran. Y, de todas maneras, aunque así fuera, la pena tiene otros objetivos que deberían ser también satisfechos. La filosofía preponderante parece ser la de que como a la víctima de un asesinato no podemos recuperarla, vamos a intentar recuperar al asesino por todos los medios. En mi opinión es una forma errónea de pensar. Está bien querer recuperar al asesino, pero el asesino me demostrará que merece ser reinsertado cuando su arrepentimiento le lleve a no querer ser realmente reinsertado. A querer cumplir su condena de forma íntegra. Él mismo se dará cuenta de que ha segado una vida, y que por ese hecho verá claramente que veinte años de cárcel no es una condena muy larga.


No sé si habéis visto Siete Vidas. Por si acaso no la destriparé. Pero a los que la hayáis visto sabréis a qué me refiero: el personaje de Will Smith demuestra estar realmente arrepentido.

Las estadísticas dicen que hay mil quinientas violaciones perpetradas por menores al año en nuestro país. Mil quinientas. Más de tres al día. Muchos de los autores de esas violaciones se van de rositas. Como se fue de rositas "el Rafita" uno de los que comentieron la atrocidad aquella sobre la pobre Sandra Palo. Veamos qué ha ocurrido con “El Rafita”.

http://www.belt.es/noticias/2003/julio/31/sandra.htm ,

http://www.elpais.com/articulo/espana/Rafita/deja/centro/menores/cumplir/anos/libertad/vigilada/elpepuesp/20070627elpepunac_5/Tes ,

http://www.abcdesevilla.es/20090621/andalucia-andalucia/detenido-rafita-asesinos-sandra-20090621.html ,

http://www.abc.es/20090623/madrid-madrid/juez-deja-rafita-libertad-20090623.html .


En un artículo de ayer de El País se decía que no debíamos legislar sobre este tema en caliente. ¿En caliente? Con mil quinientas violaciones lo que estamos es acostumbrándonos. Sin embargo el mismo diario tiene una encuesta preguntando sobre si rebajar la edad penal en delitos más graves. Y un abrumador 80% de sus lectores te dice que sí. De los lectores de El País, ojo.

Existe una clara impunidad para estas personas de edad poco avanzada. Una impunidad que es aprovechada por ellos y por otros adultos que los utilizan para cometer delitos. Yo desconozco qué clase de responsables de mente preclara nos proporcionan este panorama judicial –recuerdo que los jueces, mejor o peor, se limitan a aplicar las leyes aprobadas por nuestros queridos políticos-, pero imagino que las mentes preclaras hacen las leyes de esta guisa tan incomprensible porque todos ellos temen verse algún día con la espada de la Justicia rondando su gaznate, así que prefieren que lel filo de la hoja esté lo más oxidada y mellada posible.


¿Debe la sociedad, ya que de los políticos no podemos fiarnos, permitir esta impunidad cuando está claro que cada vez son más los delitos –algunos horribles- perpetrados por estos delincuentes juveniles? A mi juicio no. No sólo porque unos padres no tengan que sufrir lo que están sufriendo los padres de Sandra Palo, o Marta del Castillo, al ver campando libremente a los autores de la masacre sobre sus hijas, sino por simple autoprotección de la misma sociedad. A fin de cuentas ése debería ser el principal objetivo de las penas de cárcel: protegernos frente a los que no aceptan las normas que nos hemos dado y que los demás respetamos.